miércoles, 6 de abril de 2011

Una fecha en el calendario

Abuelas de Plaza de Mayo Foto: Juan M. Quintanilla
Marzo es un mes especial para América Latina. El 24 de fue declarado por el Secretario General de la ONU, Banki-Moon como el Día Internacional para el Derecho a la Verdad en relación con las violaciones graves de los Derechos Humanos y para la dignidad de las víctimas. Recuerda al arzobispo Oscar Arnulfo Romero asesinado mientras oficiaba misa en el Hospital de la Divina Providencia, en la capital salvadoreña, la tarde del 24 de marzo de 1980, en el contexto de una cruenta guerra civil, que se prolongó por doce años (1980-1992).
Lamentablemente en muchos países de nuestro continente hemos vivido situaciones de violación a los DD.HH en ese período. Las explicaciones son las mismas y las conocemos quienes trabajamos en el campo popular y social e interactuamos con las distintas comunidades. Por eso, rescatamos desde CREAS la posibilidad de recordar y refrescar la memoria.
Las organizaciones barriales, comunidades de iglesias, las experiencias de los grupos organizados han desarrollado proyectos y estrategias para no olvidar, porque saben que los pueblos que olvidan vuelven a cometer los mismos errores del pasado.
Entendemos que el marco es distinto sobre todo porque después de muchos años, en Argentina por ejemplo, se están realizando los juicios por la Verdad, figura legal del sistema penal de ese país que permitió llevar a juicio a todos los represores y torturadores de su dictadura militar, 26 años después. Si bien sabemos que el sistema judicial de los países que han sufrido dictaduras son los más permeables a las presiones y los que más lentamente se acomodaron a los sistemas democráticos, la memoria deja su huella.
Reconocer internacionalmente el Derecho a la Verdad como uno de los modos de acceso a los derechos humanos implica poder obtener la información negada durante tantos años a familiares de aquellos que fueron víctimas de las peores atrocidades. La historia no sólo la escriben los que ganan, sino que queda en la memoria colectiva de una sociedad para rectificar o ratificar lo contado.
Torturas, asesinatos, violaciones a las mujeres y el secuestro sistemático de bebes han dejado un cicatriz enorme en la memoria de las personas y han marcado sus vidas para siempre. Pero esa cicatriz no busca una cura milagrosa, busca la verdad a través de la justicia. No busca venganza para quienes fueron los provocadores de tanto dolor prolongado, busca cerrar una etapa para seguir construyendo vida.
La memoria no sólo sirve para no olvidar, sirve para aprender, para reconocer en otras situaciones actuales lo ya vivido, para poder perdonar y saber cuándo nos hemos equivocado nosotros. Para un pueblo es fundamental para mejorar su presente y su futuro a través de acciones concretas.
Memoria, Verdad y Justicia no sólo son palabras fuertes, sino son modos de aprender a vivir una vida más digna para nosotros y para los que vienen, manteniéndolas siempre vivas en nuestro lenguaje y las acciones cotidianas.

Entradas populares